¿Cómo comenzó todo?
“Las líneas brotan de la base, suben en espirales y se estiran para recibir al mundo”, esta fue una de las frases que Silvio Gazzaniga utilizó para describir el ansiado trofeo dorado que todo país sueña con tener, porque ganar una Copa del Mundo es el triunfo de una nación, la única victoria que es capaz de aunar de forma incondicional a millones de personas. Es lo que hace que completos desconocidos sufran buscando el camino del éxito, pero que disfruten más que nadie cuando el capitán de su selección, su compatriota, eleva y muestra a todos que sí, que su país es campeón del mundo.
Hasta ese momento han transcurrido demasiadas cosas, porque en la vida todo tiene un comienzo, y nada, salvo quizás la creación de la humanidad, es al azar. Cualquier inicio surge por la ambición y las ganas de una persona de llevar a cabo una idea, de luchar por conseguir un sueño. En la actualidad, un Mundial de Fútbol es, junto a los Juegos Olímpicos, el mayor evento deportivo a nivel internacional; pero es muy probable que si no hubiera sido por la cabezonería y la entrega de Jules Rimet no hubiésemos podido llegar a disfrutar de un espectáculo tan mayúsculo.
El balompié lo inventaron los británicos, y fue precisamente en los Juegos Olímpicos deLondres de 1908 cuando por primera vez se disputó de forma oficial un torneo de fútbol a gran escala. El incremento del éxito de este deporte en los JJ.OO. propició que, cuando el francés Jules Rimet llegara en 1921 a la presidencia de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), el deseo por organizar un Mundial propio aumentara hasta unos límites, en aquel momento, insospechados.
Uruguay, primer campeón
Era el sueño de un presidente que, acompañado por Henry Delaunay –un secretario de la Federación Francesa-, poco a poco fue cogiendo forma y color. Después de años de trabajo, de reuniones entre los países miembros y de una búsqueda exacerbada para conseguir los medios necesarios en todos los ámbitos, el sueño se hizo realidad en 1930: Uruguay y su nuevo y espectacular Estadio Centenario de Montevideo (todos los partidos se disputaron allí) iban a ser la sede del primer Mundial de Fútbol.
España fue uno de los seis países que presentó su candidatura para acoger este primer asalto, pero finalmente todos los candidatos terminaron retirándose ante el poder de Uruguay, cuya asociación se comprometía a cubrir todos los gastos, incluido el viaje y el alojamientos de los equipos participantes, así como a asumir las posibles perdidas. Además, el país uruguayo, que era doble campeón olímpico (1924 y 1928) conmemoraba en 1930 el aniversario de su independencia. Cuando parecía que todo estaba hecho, la decisión no tuvo muy buena acogida en Europa, sumergida en plena crisis económica, pues el viaje tenía por delante una larga travesía marina y los clubes tendrían que prescindir de sus mejores futbolistas durante dos meses. Muchas se echaron atrás, pero Rimet no cesó en su empeño y consiguió que cuatro selecciones europeas (Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumanía) disputaran un torneo en el que hubo trece participantes, el de menor número de todos. Uruguay ejerció de fiel anfitrión y se impuso 4-2 a Argentina en la final.
Con el primer campeonato realizado, con las bases establecidas y con el éxito comprobado, el despegue de este evento no tenía -ni tiene- fin. A partir de ahí el mundo pudo comprobar, en Italia 1934, cómo se escuchaba por primera vez una final por la radio y disfrutar con la primera participación de la selección española, que terminó quinta. El país organizador volvió a imponerse en una final en la que se llegó por primera vez a la prórroga (Italia 2-1 Checoeslovaquia). En esta edición hubo 16 participantes (doce europeos; tres americanos: Argentina, Brasil y EE.UU; y un africano: Egipto), algo que sería habitual, salvo en dos ocasiones puntuales, hasta el Mundial de España de 1982, donde se amplió el número a 24 selecciones. Además, también fue la primera vez que se tuvieron que disputar partidos eliminatorios para acceder a la competición. Aunque no todo fue un camino de rosas. Uruguay, dolido por el desplante de cuatro años atrás, no viajó al viejo continente, siendo la única vez en la historia en la que el campeón no defendió su título, la entonces Copa Jules Rimet.
En 1938, el hombre que impulsó y luchó por la creación del mayor espectáculo de un solo deporte a nivel de países vio cumplido su segundo sueño: que la Copa del Mundo se disputara en su adorada Francia, su país natal. Pero, por desgracia, no todo salió como el presidente de la FIFA pensaba, pues Austria no se presentó, por lo que Suecia no tuvo rival en los octavos de final. A ello hay que añadir que Uruguay, de nuevo, no quería participar y que Argentina se retiró. Todo esto propició que hubiera quince participantes, entre los que no estaba España, pero sí las Islas Orientales Holandesas, siendo la primera participación de un país asiático. Esta vez no hubo victoria local e Italia logró revalidar su título imponiéndose en la final 4-2 a Hungría en la antesala de la II Guerra Mundial.
Doce años de trincheras
A partir de ahí llegó el peor suceso de todos; la sangrienta batalla en la que se vio envuelto el planeta también afectó al fútbol. Las balas silenciaron en 1942 la cuarta edición de un torneo cuyo éxito crecía a pasos agigantados. Los estragos de dicha guerra siguieron presentes y en 1946 tampoco se disputó el Mundial que correspondía. Por lo tanto, tras doce años sin campeonato del mundo, en 1950, por fin el fútbol al más alto nivel volvió a sonreír. Aunque no fue feliz para todos. Brasil, que ejercía de anfitriona por primera vez, llegó a la ansiada final en el espectacular estadio de Maracaná y lo que se encontró fue el famoso Maracanazo, una de las derrotas con más repercusión de la historia del deporte. A la Canarinha le valía con el empate para ser campeona y llegó incluso a adelantarse en el marcador, pero Uruguay le dio la vuelta al resultado (1-2) para acabar con el júbilo de las 173.850 almas presentes en Maracaná, la mayor cantidad de espectadores jamás reunida para presenciar un partido de fútbol, y de todo Brasil. En este Mundial, el de Brasil de 1950, España quedó cuarta, su mejor posición hasta que alcanzó la gloria en el 2010.
En 1954, Suiza pudo disfrutar de su Mundial prometido y aunque no logró pasar de la quinta posición, lo ocurrido en ese torneo es otro de los muchos hitos inolvidables que nos dejan los campeonatos mundiales. Desde 1930 con una Uruguay todopoderosa luciendo galones y proclamándose reina del mundo pasamos a la Italia bicampeona de 1934 y 1938. Aunque la humanidad tardó doce años en volver a disfrutar de un torneo que cada vez era más esperado y ansiado, se pasó de la II Guerra Mundial al Maracanazo, de ahí al ‘Milagro de Berna’ en 1954 para continuar en 1958 con el descubrimiento de uno de los mejores jugadores de la historia, pues ese año ‘O Rei’ Pelé mostró su carta de presentación a los amantes del balompié, llevando a Brasil a su primer gran título mundial. Un logro que revalidó cuatro años más tarde en el Mundial de Chile. De ahí a la final más polémica de toda la historia que terminó dando a Inglaterra su primer y hasta ahora único Mundial, cuando ejerció de organizador en 1966.
El fútbol a color
En 1970, Brasil se hizo con su tercera estrella dorada y consiguió algo que ya jamás ningún otro país podrá hacer. Con su triunfo en Ciudad de México, el combinado brasileño adquirió el derecho a conservar en propiedad la Copa Jules Rimet, tal y como establecían los estamentos de la FIFA. Por lo tanto, el organismo internacional tuvo que encargar un nuevo trofeo para la décima edición de la Copa Mundial, la de 1974 que se disputó en Alemania Federal. La escultura elegida, el pequeño trofeo dorado de 36,8 centímetros que conocemos hoy día, fue obra del italiano Silvio Gazzaniga y esta copa ya sí que no tendrá otro poseedor que no sea la FIFA. Precisamente, en 1974 fue cuando apareció la Naranja Mecánica para maravillar a propios y extraños. Pero Alemania Federal, jugando en casa y con el apoyo de los suyos, fue demasiado en la final y terminó llevándose su segunda Copa del Mundo ante Holanda (2-1).
Tras 16 años, Sudamérica volvió a disfrutar de organizar este espectacular evento deportivo. La sede fue Argentina, que hizo lo propio ejerciendo de anfitrión para hacerse con la copa. De nuevo, la mejor Holanda de la historia sucumbió en la final (3-1). Luego, en 1982 España se preparó a conciencia para celebrar por primera vez un campeonato del mundo de fútbol, en el que, para más inri, los participantes subían hasta 24. Pero, desde luego, para nuestra selección el recuerdo es mejor dejarlo en el olvido. El combinado nacional quedó en el 12º puesto, en un torneo que se llevó Italia al ganar a Alemania Federal 3-1 en la final. Con este título, los italianos igualaban en Mundiales a Brasil (3).
La poderosa Alemania Federal también llegó a la final en México 1986, hecho que convirtió al país mexicano en el primero en acoger dos Mundiales, pero ese era el Mundial de Argentina, de Maradona y sus goles legendarios para el recuerdo en los octavos de final contra Inglaterra (el considerado mejor tanto de la historia de los mundiales y el de “la mano de Dios”). Aunque los germanos lograron igualar el 2-0 inicial de la albiceleste, volvió a aparecer Diego Armando Maradona para darle un pase a Burruchaga y que este metiera el gol del triunfo (3-2). Cuatro años más tarde, en Italia 1990, el combinado alemán, capitaneado por Lothar Matthaus y dirigido técnicamente por Franz Beckenbauer, se tomó la revancha para despedirse a lo grande imponiéndose 1-0 a Argentina en la final para hacerse con su tercera copa del mundo. Un año después de la caída del muro de Berlín fue el último campeonato para Yugoslavia, Checoeslovaquia, la Unión Soviética y el combinado germano con estos nombres.
En Estados Unidos 1994, los aficionados vieron cómo un fallo en la tanda de penaltis del Gran Roberto Baggio proclamó tetracampeona a Brasil, sin olvidar el codazo que su compatriota Mauro Tassotti le propició a Luis Enrique en el encuentro que enfrentó a Italia contra España en los cuartos de final. Y es que nunca un codazo hizo tanto daño a un país. Cuatro años más tarde, el Mundial regresaba al país natal de su creador, Francia, y con nada menos que con 32 equipos por primera vez. Esta vez sí, sus compatriotas, liderados por un insuperable Zinedine Zidane, lograron su primera y única copa del mundo al ganar 3-0 a Brasil en la final.
En el 2002, el Mundial se convertía en uno de los más atractivos posibles al romper barreras y celebrarse conjuntamente entre Corea y Japón. Un campeonato que tampoco será bien recordado para España, ya que un error clamoroso de Al-Ghandour privó a la Roja de jugar las semifinales. Lo que todos vieron fue a un Ronaldo, con un pelado cuanto menos extravagante, liderar a Brasil para que se hiciera con su quinto trofeo dorado. Un hito al alcance de muy pocos combinados y que es difícilmente superable, pues la Canarinha siempre se reinventa. Además, es la única selección que ha participado en los 20 Mundiales celebrados hasta la fecha.
En Alemania 2006 el mundo observó cómo uno de los mejores futbolistas de la historia se marchaba por la puerto de atrás, pues nadie olvidará el cabezazo de Zidane a Materazzi en una final que se terminaría llevando Italia en los penaltis. En el 2010 la fiesta del fútbol se desplazó hasta la nueva Sudáfrica que fue construyendo una de las personas más importantes de la historia reciente como fue Nelson Mandela, todo el planeta pudo ver cómo esa España del “tiqui-taca”, que se había forjado en la Eurocopa del 2008, no desaprovechó su primera gran oportunidad para convertirse en la reina del mundo. Un torneo inolvidable proclamó a los Casillas, Iniesta y compañía como la nueva selección a batir.
La última parada fue la cuna del fútbol, en 2014. Brasil volvía a acoger un Mundial. Territorio santo en el que los de Vicente del Bosque querían bordar su segunda estrella en el pecho, pero lo que se llevaron en el corazón fue el dolor tremendo de la humillación sufrida en su primer partido ante Holanda, a la que precisamente derrotaron cuatro años antes en la final. La posterior derrota frente a Chile les mandó a casa a las primeras de cambio. Pero el papel de favorito era compartido, ya que todas las miradas estaban puestas en la Canarinha. La selección brasileña soñaba con ganar en su país, ante su gente; para que ellos y el resto de la humanidad se olvidaran de una vez por todas del Maracanazo. Pero si alguien olvidó ese hecho fue porque el que se produjo en Mineirao fue de peor recuerdo, cosas del fútbol. Los anfitriones recibieron una histórica y bochornosa goleada ante Alemania en semifinales. Un 7-1 que confirmó el poderío alemán de los últimos años. Una generación de oro que obtuvo su premio cuando se impuso posteriormente a la Argentina de Leo Messi, con un gol de Mario Götze en la prórroga. Maracaná tenía nuevo dueño: una Alemania que sumó su cuarto Mundial y que además logró el reto de ser el primer combinado europeo que triunfa en el continente americano.
84 años de historia, 20 Mundiales disputados, ocho campeones distintos y una innumerable sucesión de hechos inolvidables para cualquier amante del fútbol han convertido a la Copa del Mundo en un espectáculo de masas sin precedentes, que ha contribuido a escribir con letras doradas la historia de este deporte. Que un evento deportivo de una sola disciplina sea capaz de tener una trascendencia tan mayúscula es algo indescriptible. Quizás esa sea la grandeza del deporte, donde unos pocos elegidos para la gloria consiguen movilizar a millones de personas y hacen que sus esfuerzos les sirvan para crecer, ser felices y aprender, al igual que sus dolorosas derrotas y caídas les valgan como ejemplo de superación. Además, como ha quedado reflejado a lo largo de los diferentes campeonatos, los límites solo aparecen si uno mismo se los pone. Para Jules Rimet no existieron barreras, pues este francés no se cansó de luchar por una idea que hoy, sin duda, hace disfrutar a prácticamente todo el planeta.
Resultados y estadísticas
Campeonatos
Véanse también: Anexo:Finales de la Copa Mundial de Fútbol y Estadísticas por fases de la Copa Mundial de Fútbol.
Esta tabla muestra los principales resultados de la fase final de cada Copa Mundial de Fútbol.
Trofeo de la Copa Mundial de Fútbol
| Copa Mundial de Fútbol | ||
|---|---|---|
Representación del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA, en una estampilla alemana de 1994 | ||
| Otorgado por | FIFA | |
| Historia | ||
| Primera entrega | 1974 | |
| Actual poseedor | Alemania | |
| Sitio oficial | ||
| [editar datos en Wikidata] | ||
La Copa del Mundo es un trofeo de oro que se entrega a los ganadores de la Copa Mundial de Fútbol cada cuatro años. Desde el inicio de la Copa Mundial en 1930, se han usado dos trofeos diferentes: el trofeo Jules Rimet de 1930 a 1970, y el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA de 1974 en adelante.
El primer trofeo, nombrado en honor del antiguo presidente de la FIFA Jules Rimet, estaba hecho de plata esterlina enchapada en oro y lapislázuli, representaba a Niké, la diosa griega de la victoria. El Brasil ganó el trofeo definitivamente en 1970, haciendo necesaria la creación de un reemplazo. El Trofeo Jules Rimet fue robado en 1983 y fue fundido por los ladrones que confesaron años más tarde cuando fueron arrestados por la policía brasileña.
El trofeo de reemplazo, la Copa Mundial de la FIFA, fue usado por primera vez en 1974. Está hecho de oro de 18 quilates con una base de malaquita, y representa a dos figuras humanas sosteniendo la Tierra.
Trofeo Jules Rimet
| Trofeo Jules Rimet | ||
|---|---|---|
Réplica del Trofeo Jules Rimet; el original fue robado y fundido. | ||
| Otorgado por | FIFA | |
| Historia | ||
| Primera entrega | 1930 | |
| Actual poseedor | Brasil | |
| Sitio oficial | ||
| [editar datos en Wikidata] | ||
El Trofeo Jules Rimet fue el premio original para los ganadores de la Copa Mundial. Originalmente llamado Victoria, pero por lo general conocido simplemente como la Copa del Mundo o "Coupe du Monde", fue renombrado oficialmente en 1946 para honrar al entonces Presidente de la FIFA Jules Rimet quien colaboró para crear la competencia. Diseñado por Abel Lafleur y hecho de plata esterlina enchapada en oro con una base azul de lapislázuli, medía 35 cm (14 in) de altura y pesaba 3,8 kg (8,4 libras). Se componía de una copa octagonal, sostenida por una figura alada representando a Niké, la diosa griega de la victoria. El Trofeo Jules Rimet fue llevado a Uruguay para la primera Copa Mundial de Fútbol a bordo del Conte Verde, el cual zarpó de Villefranche-sur-Mer, justo al norte de Niza, el 21 de junio de 1930. Fue el mismo buque que llevó a tierras sudamericanas a Jules Rimet y a los equipos de Francia, Rumania y Bélgica que participarían en el torneo ese año. El primer equipo en ganar el trofeo fue Uruguay, los campeones de la Copa Mundial de 1930.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el trofeo fue conservado por el campeón de la 1938, Italia. Ottorino Barassi, el vicepresidente italiano de la FIFA y presidente de la Federación Italiana de Fútbol, retiró el trofeo en secreto de un banco en Roma y lo escondió en una caja de zapatos debajo de su cama para impedir que los nazisse apoderaran de él.
El 20 de marzo de 1966, cuatro meses antes del inicio de la Copa Mundial de Fútbol de 1966 en Inglaterra, el trofeo fue robado durante una exhibición pública en el Salón Central de Westminster. Fue encontrado sólo siete días después, envuelto en periódico al fondo del seto de un jardín suburbano en Upper Norwood, Londres, por un perro llamado "Pickles".
Como medida de seguridad, La Asociación de Fútbol fabricó en secreto una réplica del trofeo para ser usada en las celebraciones posteriores. La réplica también fue usada en ocasiones subsecuentes hasta 1970. Fue vendida en una subasta en 1997 por £254.500, cuando fue comprada por la FIFA. El alto precio de venta, varias veces el precio reserva de £20.000-£30.000, llevó a especulaciones de que el trofeo subastado no era una réplica, sino el genuino. Después de la subasta, la FIFA puso en exhibición a la réplica en el Museo Nacional de Fútbol en Preston, Inglaterra.
La escuadra brasileña ganó el torneo por tercera vez en 1970, adquiriendo el derecho de conservar el trofeo real a perpetuidad, como había sido estipulado por Jules Rimet en 1930. No obstante, la copa fue robada nuevamente el 19 de diciembre de 1983, cuando fue tomada de una exhibición en la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de Janeiro. El trofeo se encontraba en un gabinete con un frente de cristal antibalas, pero su parte posterior hecha de madera fue abierta con una palanca. El trofeo nunca fue recuperado, lo que sugiere que pudo haber sido fundido. Finalmente cuatro hombres fueron juzgados y declarados culpables por el crimen. La Confederación encargó la fabricación de una réplica, hecha por Eastman Kodak, usando 1,8 kg (3,97 lb) de oro. Esta réplica fue presentada ante el presidente brasileño en 1984.
En enero de 2015 la base original del trofeo Jules Rimet que fue utilizada en los primeros cuatro mundiales, que ganaron Uruguay e Italia, fue hallada en un sótano del edificio de la FIFA en la ciudad de Zúrich.
Copa Mundial de la FIFA
| Copa Mundial de la FIFA | ||
|---|---|---|
Trofeo de la Copa Mundial de Fútbol actual | ||
| Otorgado por | FIFA | |
| Historia | ||
| Primera entrega | 1974 | |
| Actual poseedor | Alemania | |
| Sitio oficial | ||
| [editar datos en Wikidata] | ||
El trofeo de reemplazo fue introducido en la Copa Mundial de Fútbol de 1974, siendo ganado en esa ocasión por Alemania Occidental. Diseñado por Silvio Gazzanigay producido por Bertoni, Milano (GDE Bertoni), mide 36,8 cm (14,4 in) de altura y está hecho con 3 kg (11 lb) de oro sólido de 18 quilates (es decir, 75% de oro) con una base de 13 cm (5,1 in) de diámetro con dos anillos concéntricos de malaquita. El trofeo, que pesa 6,170 kg (13,6 lb) en total, representa a dos figuras humanas recibiendo al planeta Tierra.
El trofeo tiene la inscripción visible "FIFA World Cup" (Copa Mundial de la FIFA) en su base. Los nombres de los países que han ganado cada torneo están grabados en la parte inferior del trofeo, y por lo tanto no son visibles cuando éste está colocado verticalmente. El texto señala el año en cifras y el nombre de la nación ganadora en el idioma original del país ganador, por ejemplo "— 1978 Argentina" ó "— 1974 Deutschland". Hasta el año 2014 diez ganadores han sido grabados en la base. Se desconoce si la FIFA retirará el trofeo después de que todas las placas de nombres en la base se hayan llenado; sin embargo, esto no sucederá por lo menos hasta después de la Copa Mundial de Fútbol de 2038.
Las regulaciones de la FIFA establecen que este trofeo, a diferencia de su predecesor, no puede ser ganado definitivamente. Además, en contra de la creencia generalizada, el equipo campeón sólo recibe la copa original durante su premiación en el estadio, pero no la mantiene durante 4 años, sino que se le otorga una réplica (un trofeo con baño de oro, en lugar de uno de oro sólido) que puede conservar durante ese período y actualmente es devuelta durante el sorteo de la siguiente copa mundial por el presidente de la Federación Nacional de Fútbol o alguna otra personalidad que asiste a entregarla en representación del país campeón.
Poco después de la Copa Mundial de Fútbol de 2006 en Alemania, el trofeo fue regresado brevemente a Italia para una restauración antes de ser eventualmente concedido al mismo país. El 14 de julio de 2006 se reportó que el Trofeo de la Copa Mundial aparentemente se había roto después de haber estado en manos italianas por tan sólo unos pocos días. Fabio Cannavaro, el capitán de Italia, fue fotografiado sosteniendo un pedazo de malaquita que se había roto de la base, la que fue subsecuentemente reparada.
En 2006 Coca-Cola hizo el primer recorrido del trofeo por el mundo, visitando 31 ciudades en 28 países, durante 3 meses. Esta misma gira se volvió a realizar antes de la Copa Mundial de Fútbol de 2010, el trofeo comenzó su viaje el 21 de septiembre de 2009 y recorrió 83 países. Se espera que esta gira se convierta en una costumbre antes de cada torneo. En 2010, durante el Mundial realizado en Sudáfrica, varias réplicas del trofeo fueron robadas, FIFA aseguró que el trofeo auténtico se encuentra seguro.
En julio del año 2014, el Presidente de la Federación de Fútbol Alemana, Wolfgang Niersbach, admitió que la réplica del trofeo entregada a la selección alemana al ganar la copa mundial de ese mismo año, resultó dañada durante los festejos por parte de los jugadores.